Por: Jonathan Paredes Cruz*

Rusia a través de la historia, ha sido un productor de energía, tanto en el zarismo como en la era soviética, la perestroika y actualmente la post perestroika. La energía la ha producido primero con sus grandes presas hidráulicas, campos petroleros y actualmente con fuentes alternas de energía, llamadas también fuentes limpias de energía., entre las cuales figuran la nuclear, la geotérmica, la solar, la mareomotriz y los biocombustibles y actualmente compite con los Estados Unidos en la extracción de hidrocarburos no convencionales llamados también shale, que significa “extraídos de rocas lutíticas”.

Actualmente, la economía rusa se sustenta en su mayor parte por sus exportaciones de energía y armamento, en tiempos de la perestroika en 1985, la Unión Soviética, cuya metrópili era Rusia, tuvo su peor momento puesto que la transición al capitalismo desplomó el sector energético de la nación eslava de una producción de petróleo de 9 millones de barriles de petróleo diario (bddp); para mediados de los años noventa esta cayó a menos de 4 millones de bbdp. Esta situación también se presentó con el gas natural: antes de la perestroika este país producía más de 60 millones de pies cúbicos de gas natural, y en la época de transición produjo menos de 35 millones de pies cúbicos de gas; en tiempos recientes ha recuperado terreno en el ámbito energético, ahora produce más de 10 millones de bddp y 80 trillones de pies cúbicos de gas natural.

Rusia cuenta con más de quince empresas petroleras privadas y alrededor de 5 empresas públicas, algunas de ellas con estructura de inversión mixta, sobre todo con empresas estadounidenses; cuenta además con la mayor empresa gasífera del mundo, Gazprom, que alcanza una producción de más de 60 mil millones de pies cúbicos, su producción tanto de petróleo como de gas le es suficiente para cubrir sus necesidades internas y externas.

Internamente, Rusia sigue abasteciendo de petróleo y gas a las repúblicas ex soviéticas, incluyendo a Ucrania, Georgia y las tres naciones bálticas; con las cuales tiene serios litigios políticos, sin embargo, los compromisos adquiridos por Rusia en la era soviética lo llevan a seguir compartiendo sus hidrocarburos con sus ex aliadas de la URSS.

El caso de Europa se presenta diferente; en la década de los noventa del siglo pasado, Rusia firmó con sus vecinos europeos “la carta energética” con la cual, en principio, se comprometió a abastecer a las naciones de ese continente, sobre todo con gas natural. Al final esta carta, no entró en vigor y se volvió a los viejos esquemas de cooperación entre Rusia y Europa, volviendo a los precios internacionales y a los calendarios de entrega de petróleo y gas.

La empresa energética rusa que es la más importante para Europa es Gazprom. Esta abastece al continente europeo el 35 % de sus necesidades de gas. Las entregas de este hidrocarburo ruso llegan hasta Turquía e incluso Irán.

Ante el deterioro de las relaciones entre Rusia y Ucrania, este último, país de tránsito para el gas ruso hacia Europa, Moscú decidió favorecer a Alemania, y proyecto tres nuevos gasoductos hacia el país germano. Se trata de los northstream 1 y 2 así como también otro que construye por el sur, el southstream que llevara gas ruso hasta Turquía y de ahí a Europa. Estos gasoductos ya no atravesaran territorio ucranio, lo cual pondrá en riesgo energético a la nación ucraniana.

Otro triunfo en el terreno energético de la Rusia capitalista es el proyecto, ya en marcha, del gasoducto, Rusia, China, que podría extenderse hasta Japón. En el caso de China, se fortalecerá con el gas ruso la seguridad energética del país asiático, otorgándole gran poder geopolítico a la nación eslava. Se plantea también la posibilidad de que a futuro se construya una red de ductos de gas natural a lo largo de la llamada “Ruta de la Cera”, Con ese proyecto los rusos tendrán una participación energética continental, convirtiéndose así. en la bisagra entre Asia y Europa.

Tocante a América Latina, Rusia ha extendido su influencia, en este caso en el área energética, en algunos países como Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Argentina entre otros países. Cabe destacar que, en el caso de México, hasta el momento la presencia de Rusia es mínima, lo que se debe principalmente a la cercanía de nuestro territorio al de Estados Unidos. Como se sabe, aunque la guerra fría ya termino para los países del tercer mundo, para las dos potencias mundiales aún no ha concluido.

A través del actual proceso de regionalización de la globalización, Rusia juega un papel importante en el sector energético mundial, muestra de su recuperación geopolítica y energética es su presencia muy activa en Medio Oriente, sobre todo en Turquía y Siria, en donde la competencia político militar y energética entre Moscú y Washington es muy evidente.

*Es experto en historia de Rusia, Geopolítica rusa y Medio Oriente.