Por: Gustavo Rodríguez Atlahua

El IME se conformó en el año 2003, como resultado de la serie de esfuerzos del Gobierno de México para atender algunos de los principales problemas que afectan a las comunidades de mexicanos que viven en el exterior, tales como rezagos en materia educativa, falta de acceso a los servicios de salud, servicios de educación financiera, promoción de los valores culturales y sus vínculos con México.

Sin embargo, dichas necesidades se han venido incrementando y el tipo de atención que nuestra comunidad demanda se ha vuelto más diverso,  los programas que hasta la fecha se han venido aplicando, si bien han representado un avance en el empoderamiento de nuestros migrantes, la coyuntura actual tanto en México como en Estados Unidos nos obliga a replantearnos el tipo de atención que se le ofrece a los connacionales.

Nuestros migrantes, por un lado están siendo estigmatizados y perseguidos; y por el otro, el gobierno de México se está enfrentando a la necesidad de dar resultados a corto plazo a los más necesitados, por eso que el trabajo de empoderamiento tiene que realizarse en conjunto con nuestra comunidad, trabajando de la mano con organizaciones, líderes comunitarios, etc., a fin de que las propuestas surgidas de dicho intercambio sean apegadas a necesidades reales.

Existe una porción de nuestros connacionales que es elegibles para la doble ciudadanía; sin embargo, no realizan dicho trámite debido al desconocimiento del proceso y el gasto que representa en sus bolsillos, por lo que se debe seguir impulsando los talleres de naturalización para que dichos connacionales sean participes en las elecciones a todos los niveles en el gobierno de EUA, puesto que la comunidad latina representa cada vez un número más representativo que puede impulsar un cambio en las políticas migratorias a futuro. En ese sentido se debe de continuar e incrementar los esfuerzos para atender a aquellos que más lo necesitan, pero no solamente a través de los programas ya mencionados, es necesario llevarles la información y asesoría a sus lugares de trabajo, de reunión y esparcimiento, no se trata de que solamente ellos se acerquen, sino de  acercar al gobierno a nuestros connacionales, que las directrices de los programas y atención a las necesidades surjan de ambas partes y que de igual manera todas las partes involucradas tengan una parte igual de importante para el éxito de los proyectos.

Para esto, el área de comunidades en las circunscripciones consulares debe de centrar gran parte de sus esfuerzos fuera de la oficina, es decir, que sus actividades principales realmente se basen en lo siguiente:

  • Fortalecer la relación con las organizaciones, grupos comunitarios, universidades, etc. Con los que ya se colabora, pero aún más importante es realizar nuevas alianzas incluyendo activistas, grupos pro migrantes, académicos, y demás organizaciones que por su propia naturaleza interactúan con la comunidad migrante.
  • Acudir más activamente a los lugares de esparcimiento de los connacionales, iglesias, centros deportivos, los llamados swap meets, clínicas comunitarias por mencionar algunos. Llevando información acerca de cuáles son sus derechos, como actuar en caso de una detención y diversos materiales informativos con los que ya cuenta la cancillería pero que desafortunadamente difícilmente llegan a las comunidades.
  • organizar más eventos en coordinación con nuestros socios estratégicos en donde se promueva el arte, la gastronomía, la literatura mexicana, las costumbres y tradiciones, si bien ya se realizan algunos eventos en donde se promueven algunos de estos puntos, se sigue sin llegar directamente a la comunidad, se necesita que estos sean en lugares más accesibles.

Es por eso que los foros consultivos que se están realizando representan esa voluntad del gobierno de realizarlo. Ahora bien, hay que complementarlo y darle continuidad para que ese vínculo que se está creando, se fortalezca y crezca, esto será a través de la diversificación de las alianzas locales, el uso de la paradiplomacia para el fortalecimiento de las relaciones a nivel local, que den pie a proyectos federales que vayan de acuerdo al Plan Nacional de Desarrollo del Gobierno de México. Por otro lado, la promoción de la cultura mexicana debe continuar como un elemento de poder blando que sirva para resaltar todo lo bueno que tiene nuestro país, que se mantenga como contrapeso al ataque mediático que sufrimos a nivel federal por la actualidad administración de EUA.

En otro punto a considerar, el departamento de comunidades también debe de fungir como una extensión de los demás departamentos del consulado, tales como protección y documentación, ya que teniendo una mayor comunicación y colaboración con dichas áreas, se pueden detectar casos en los que se requiera la intervención de alguna de las otras áreas, dependiendo la situación. Para esto:

  • se tienen que impartir entrenamientos especializados de forma continua con organizaciones sin fines de lucro y autoridades, para  la atención de personas vulnerables.
  • Resaltar en todo momento al personal, la importancia de su trabajo y el impacto que genera sobre la persona que recibe la atención, en  una constante comunicación y retroalimentación con los mismos.
  • El reconocimiento del buen trabajo que se vaya realizando y de los logros alcanzados, esto para mantener motivado al personal consular y a los actores que intervengan en los proyectos comunitarios.

Las propuestas pueden resumirse de la siguiente forma: más trabajo de gestión comunitaria, la implementación de proyectos nuevos y más inclusivos con metas a corto plazo que nos permitan medir los logros alcanzados. Así pues, involucrando a los connacionales en las decisiones que se tomen y que los afectan directamente a ellos y a sus familias que viven en México, sin la necesidad de requerir mayores recursos económicos, simplemente siendo más activos dentro de la comunidad, trabajando en una relación transversal con todos los actores posibles, que nos permita converger en el mismo objetivo que es el empoderamiento de nuestra comunidad en EUA.