Por: Rafael Nava kopp
Ante el déficit comercial que tiene EEUU con países como China y México, es natural quiera dejar de comprarle bienes y servicios a estas dos naciones productoras, para evitar empeorar la situación, la cual puede ser comprendida como una deuda que ha salido de control.
Muy probablemente, ésta situación no tiene que ver ni con el supuesto espionaje de Huawei ni las hordas migratorias que cruzan la frontera con México, aunque para el séquito de Trump conviene ser simplificado a términos tan viscerales como éstos.
Desde ésta perspectiva -que bien podría estar equivocada- el tema arancelario es un asunto de Seguridad Nacional. Si los migrantes siguen sacando dólares a través de remesas y los chinos siguen sacando dólares a través de ventas por mayoreo, el valor y la credibilidad del dólar quedarían en manos extranjeras.
De cierta forma, sería mejor para los intereses de Washington entrar a una guerra comercial ahora, aún cuando hay algo que salvar, aunque cueste grandes perdidas, ésto es mejor que dejar la economía norteamericana en manos extranjeras gracias al exacerbado desbalance comercial.

Si esto fuera cierto, Trump ha hecho todo lo que haría una persona racional para tomar las riendas de su propia economía, sin embargo podría ser demasiado tarde; billones de dólares en compras de productos manufacturados en China y décadas de remesas enviadas por trabajadores migrantes, han logrado llevar a la economía americana a su límite crediticio y pronto podría desplomarse.

Los líderes en Washington ya entendieron ésta posible problemática mejor que nadie y de ser así, tienen que encontrar la manera de frenar esta compra desmedida, ya sea producir y exportar algo de igual valor, o entorpecer las importaciones con aranceles desmedidos, o en su defecto ambas opciones.

Para producir y exportar algo, debe ser algo que no dependa de otras importaciones como las del petróleo, pues de ser así, su producción terminaría por generar más deuda con los países petroleros, la cual ya es bastante. Además debería lograr dicha producción con la labor de una población envejecida y sin ayuda de los jóvenes migrantes.
El envejecimiento generalizado de la población estadounidense es un problema grave que se ve reflejado en como sigue explotando a sus ancianos, incluso militarmente tuvieron que sacar de su casa de retiro a Elliott Abrams para que peleara como en los viejos tiempos, sin embargo en la guerra, los números lo son todo, y naciones dotadas de una clase joven en todos sus sectores, como Siria y Venezuela, estaban destinadas a ganar desde un inicio, dejando a EEUU sin el petróleo que tanto necesitan.
El envejecimiento tan radical de la población norteamericana se debe a su aceptación tan entusiasta del control natal hace 46 años, aquella población que no nació, tendría hoy entre 20 y 45 años y estaría en su etapa más productiva militar y económicamente, pero no fue así y las generaciones mayores quedaron sin apoyo ni relevo suficiente para evitar éstas grandes derrotas.
Dicho esto, queda claro que sin jóvenes ni petróleo, la exportación deja de ser una opción para EEUU. Posiblemente para corregir esto, la nueva generación de republicanos busca promover la producción local de gas natural a través del fracking y eliminar las políticas de planificación familiar, sin embargo los resultados se verían hasta dentro de un par de décadas.

Por el momento ante dicho supuesto, sólo les quedaría recurrir a su segunda opción: imponer aranceles que entorpezcan la importación de bienes y servicios, que aunque dañen su economía interna a corto plazo, quedan al mando de su propia economía.

Las presiones en ambos sentidos son fuertes; un bienestar comprado, o una soberanía precaria, y ambas opciones son tan buenas como malas, lo que hace imposible que se encuentre pronto una solución. Es muy probable que sumado a la presión de las elecciones del 2020, queden aún más tambaleantes entre la esclavitud y la pobreza, y no encuentren una solución definitiva, lo que provocará que los aranceles se sigan imponiendo y quitando de una manera impredecible y demencial, propia de los líderes seniles de lo que alguna vez fue una gran nación.

 

Facebook
Twitter
YouTube
Instagram