Por: El Laboratorio de Geopolítica del Instituto de Política Internacional

El repudio a Trump es generalizado, una gran cantidad de gente lo quieren fuera de la presidencia para 2020, pero existen análisis que sugieren que será reelegido.

Su reelección para el siguiente periodo presidencial es altamente probable por tres aspectos fundamentales.

El establismente estadounidense no es ese cuerpo político dividido como se ha proyectado en distintos medios, desde los estudios de política internacional,  los circuitos de poder en esta nación son más complejos de lo que parecen, los interés de los poderes fácticos se mueven, como en ningún otro lugar, de manera totalmente distinta.

1.-El gobierno de los Estados Unidos es, en realidad, un animal bicéfalo: Republicanos y Demócratas, que se organizan desde una postura pragmática y en donde los distintos deseos políticos entre conservadores y liberales, expansionistas y libertarios, así como capitalistas-libre mercado y proteccionistas-reservistas, representados como un poliedro, juegan en total equilibrio.

Por lo anterior, Donald Trump sólo es una expresión clara y honesta de los deseos estadounidenses en esta era: control económico, afianzamiento de su hegemonía e insaciable competencia ante nuevas semi-potencias. Su actitud irreverente busca el desequilibro como formula política para lograr objetivos concretos y, aunque sea imposible creerlo, ante los intereses fácticos, Trump ha sido funcional. En esa medida, su continuidad es vital para su interés nacional y para los objetivo de su política exterior e interior.

2.- Los nuevos-viejos competidores como China, India, Rusia, etc. están minando la hegemonía estadounidense, punto nodal de las verdaderas preocupaciones del Departamento de Estado, defensa, petroleras, bancos, empresas, centros tecnológicos, así como del Pentágono y otros sectores, pero también, de los Demócratas. En consecuencia, cuando se trata de geopolítica, la división de partidos es relativa y sólo se manifiesta en el cómo hacer las cosas, y por lo se ha podido percibir, los Estados Unidos han logrado ciertos acomodos necesarios que no pudieron los Demócratas: refutar el cambio climático para explotar más hidrocarburos; reestructurar las operaciones y objetivos de la OTAN; salirse del pacto nuclear con Irán; administrar de manera eficiente, en su lógica, la migración; impulsar, con mayor ferocidad sus empresas; darle un mejor uso a los términos de Derechos Humanos; y buscar mejores rutas para impedir el crecimiento de China y futuras alianzas en zona altamente geoestratégicas. La administración Trump seguirá siendo necesaria en ésta reconfiguración geopolítica.

3.- Dentro de los Estados Unidos no existe personalidad alguna que haga el trabajo sucio que hace la administración Trump. Si pensamos en escenarios futuros, ni los Demócratas destruirán lo ya hecho por Trump, sólo cambiarían el discurso por uno más humano pero con las mismas intenciones.  Hoy los Demócratas no están preparados para la elección de 2020, deberán de trabajar en la elección del 2024 ya que sería imposible un Do not make america greate again; necesitan algo aún más poderoso que desafíe los ímpetus de esta administración, pensarán en los mismos cambios geopolíticos pero maquillados de humanismo en una era donde es más difícil intervenir militarmente para llevar la democracia liberal; y atraer, sin engaños, a un electorado nuevo y distinto impulsado por fuerzas verdaderamente progresistas.

Contradiciendo el análisis anterior, todo puede pasar, las variables son infinitas, pero si hay algo certero, es que los tiempos en los que hoy vivimos desafían cualquier tipo de predicción.