Por: Adriana Franco, especialista en Geopolítica, África y Medio Oriente

En noviembre de 2018, los “chalecos amarillos” protestaron en contra del aumento de los precios de los combustibles en Francia. Los analistas del movimiento social consideraron que éste fue espontáneo y no jerarquizado, pero su centro de organización fue una red social: facebook. A partir de ese mes, los “chalecos amarillos” comenzaron a realizar manifestaciones sabatinas y poco a poco fueron incorporando otras demandas de reivindicación social como el aumento al salario mínimo (Grossman, 2019).

¿Por qué el movimiento francés decidió vincular su lucha con los chalecos amarillos? Los conductores franceses están obligados a utilizar los chalecos amarillos en caso de que suceda un accidente vial, por lo que utilizar esta prenda permitía simbolizar la crisis y desigualdad generadas por el sistema desde la perspectiva de una parte de la población francesa.

Así, los manifestantes utilizaron los “chalecos amarillos” para ser reconocidos y denunciar la imposición de las políticas de Macron, las cuales eran consideradas como impositivas, injustas y amenazantes para la seguridad y el bienestar de la población francesa. Se pensaba que las reformas propuestas por el presidente francés atentaban principalmente contra la población de zonas rurales y clase media en general, debido a que estos sectores son los que más utilizan los combustibles en su desempeño profesional (Kimmelman, 2018. Recamier, 2018).

En diciembre del mismo año, el gobierno de Macron abandonó su reforma de impuestos al combustible y aumentó el salario mínimo. Estas medidas no terminaron con el movimiento, sin embargo, a partir de ese momento su organización comenzó a debilitarse y las manifestaciones dejaron de ser tan frecuentes (Grossman, 2019).

La sociedad francesa apoyaba la movilización principalmente porque los medios de comunicación se encargaron de demostrar las desigualdades del país (Faure, 2018), las cuales afectaban a la población en general y a los “chalecos amarillos” en particular. No obstante, esto no ha ocurrido con otras luchas. ¿A quiénes escuchamos? ¿A quienes seguimos? ¿Con quiénes somos empáticos?

Los “chalecos negros”

Desde noviembre de 2018, fecha de inicio de las manifestaciones de los “chalecos amarillos”, población migrante sin papeles y proveniente de países africanos comenzó a organizarse en París para demandar su “regularización”, alojamiento y condiciones de vida dignas. Desde sus orígenes, el movimiento fue apoyado por el colectivo La Chapelle y la asociación Droits devant! (Quentel, 2019).

En mayo de 2019, los autodenominados “chalecos negros” ocuparon la terminal de Air France en el auropueto Charles de Gaulle para denunciar el apoyo de la aerolínea en las deportaciones que el Estado francés realiza en contra de la población africana. Sin embargo, los medios de comunicación comenzaron a difundir el movimiento, de manera superficial y varios meses después, cuando los manifestantes ocuparon Panthéon.

La toma de  Panthéon fue simbólica debido a que en este lugar yacen los restos de los grandes ilustradores y científicos franceses, por lo que fue una manera en la que los “chalecos negros” exigieron ser vistos y escuchados. El objetivo general de esta manifestación fue reclamar que el gobierno tome en consideración sus demandas y de esta manera establecer una comunicación directa Édouard Philippe, el Primer Ministro francés.

En su manifiesto del 12 de julio, día de la toma de Panthéon, los “chalecos negros” se presentaron a sí mismos diciendo: “Somos los sin papeles, los sin voz, los sin rostro para la república francesa”. Los “chalecos negros” reprueban las humillaciones que han vivido por sus empleadores y rechazan el racismo del Estado.

“¡Venimos a defender nuestra dignidad! ¡No rogaremos a nadie y arrebataremos nuestros derechos por la fuerza de la lucha! Venimos a decirles que la práctica de Francia para los extranjeros es la humillación, la explotación, la deportación. Francia hace la guerra allá [en África], roba nuestros recursos y decide por y con nuestros Estados corrompidos. Francia, que nos hace la guerra aquí“ (Droits Devant et collectif La Chapelle Debout).

Asimismo, los “chalecos negros” denuncian el desmonte de campamentos de migrantes y la presencia de aproximadamente 200,000 viviendas desocupadas en la capital francesa –un fenómeno producido por la gentrificación de la ciudad y por el incremento de las desigualdades en el país-, así como la retención de migrantes en los centros de detención de Francia (Ayuso, 2019).

La toma de Panthéon fue seguida por una fuerte represión policiaca, en la que 37 manifestantes fueron arrestados. No obstante, días después todos fueron liberados debido a las irregularidades en sus detenciones. La violencia policiaca coincidió con la declaración de la Alcaldía de París de condecorar a las capitanas del Sea-Watch 3, Carola Rackete y Pia Klemp, por salvar la vida de migrantes en el mediterráneo, lo cual es una contradicción entre la política interna y la exterior de Francia en materia migratoria (Ayuso, 2019).

“Papeles y libertad”

En los últimos años, y con acontecimientos como la elección de Donald Trump, parece que el racismo se ha vuelto a poner “de moda”. No obstante, el racismo es un eje de dominación imprescindible para la reproducción del sistema capitalista. Mbembe (2013) señala que el racismo es la ideología que permite tener la estructuración necesaria para la reproducción del sistema, debido a que esta clasificación jerarquizada genera una distinción entre las personas que están dentro y quienes están fuera de los beneficios del capitalismo.

Mbembe menciona que lo negro significa la exclusión, lo degradado, lo abominable. De tal suerte, las y los negros son esos que están marginados de las ventajas del sistema, pero que son necesarios para su reproducción a través de su fuerza de trabajo y de la interiorización de su supuesta inferioridad, lo cual se ve reflejado en frases tan cotidianas como “trabajo como/de negro”.

En 2013, Droits devant! mencionó que “muchos trabajadores indocumentados laboran de manera declarada y pagan contribuciones de seguridad social sin beneficiarse de las prestaciones que se les atribuyen”. Asimismo, señaló que hay sin papeles que están obligados a trabajar de manera oculta, bajo entornos de injusticia y explotación. Según la organización, los principales sectores en los que laboran estos últimos son el de la construcción, limpieza, agricultura, servicios, seguridad, jardinería, entre otros.

Por su parte, el abogado Pierre Déat (2018) argumentó que de acuerdo con el artículo 313-11 al.7 del Código de Entrada y Residencia de Extranjeros y Derecho de Asilo (CESEDA), Francia no debe expulsar a personas sin documentos cuando esto afecta sus derechos funamentales. Este precepto se basa en el artículo 8 del Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales de la Convención Europea, el cual selaña que

No podrá haber injerencia de la autoridad pública en el ejercicio de este derecho [respeto a la vida privada y familiar], sino en tanto en cuanto esta injerencia esté prevista por la ley y constituya una medida que, en una sociedad democrática, sea necesaria para la seguridad nacional, la seguridad pública, el bienestar económico del país, la defensa del orden y la prevención del delito, la protección de la salud o de la moral, o la protección de los derechos y las libertades de los demás.

Asimismo, Déat argumenta que el artículo 313-14 del CESEDA señala que la regularización de los sin papeles debe responder a cuestiones humanitarias y que también hay admisiones de residencia por trabajo. En el artículo del Código se recomienda a los prefectos que regularicen a las y los sin papeles que han residido en Francia por cinco años o más y que puedan demostrar que han trabajado al menos 8 meses en los últimos 2 años.

Aunado a lo anterior, quienes soliciten  la regularización deben poseer un contrato de trabajo, hablar francés, no ser una amenaza para el orden público y no practicar la poligamia. Las personas pueden solicitar la residencia con tres años de habitar el territorio francés siempre y cuando demuestren que han trabajado 24 meses desde su llegada a Francia.

Las y los sin papeles también pueden demandar su regularización por ser padres de niños escolarizados en Francia, ser pareja de una persona en situación regular, haber entrado a Francia como menor de edad y ser mayor en el momento de la solicitud, así como por tener una talento excepcional que ha prestado servicios importantes a la comunidad o ser víctima de violencia  (Jurifiable).

Aunque hay más de cuarenta motivos establecidos en el Código para que se reconozcan los derechos de residencia en Francia, cada prefectura podrá interpretar y determinar si las y los solicitantes cumplen con los requisitos para la regularización, lo cual ha complicado la situación de la población africana. Aunado a esto, las políticas migratorias son cada vez más restrictivas (La Cimade), lo cual se ha justificado bajo el argumento del incremento de las migraciones, principalmente africanas, hacia Europa durante los últimos años.

Las migraciones africanas hacia Francia

Uno de los mitos acerca de las migraciones africanas hacia el continente europeo es que la mayoría de la población migrante se dirige a Europa occidental o a Estados Unidos. Empero, la mayor concentración de flujos migratorios son domésticos o intra-africanos (Kane & Leedy, 2013).

Según datos de Naciones Unidas, en 2017, de los 15,690,623 migrantes de África, sólo 143,877 se dirigieron a Francia –lo que representa tan sólo el 0.21% de la población total francesa-; es decir, ni siquiera el 1% de la población migrante de África transita a este país. Además, alrededor del 86% de las y los migrantes africanos que llegan a Francia vienen de países que fueron colonias francesas, lo cual se ve reflejado en el siguiente cuadro y mapa (UN, 2017).

País Migrantes en Francia
Reunión[1] 37,516
Marruecos 15,056
Camerún** 11,808
Senegal 11,453
República Centroafricana 10,537
Libia 8,821
Congo 8,574
Gabón 8,574
Madagascar 6,672
Sudáfrica 5,608
Túnez 3,870
Egipto 3,089
Malí 2,689
Argelia 2,086
Togo 1,816
Guinea 1,642
Mayotte* 1,359
Chad 886
Guinea Ecuatorial 886
Namibia 793
Mauricio 788
Comoros 543
Benin 506
Burundi 321
Liberia 296
Uganda 250
Seychelles 180
Sahara occidental 140
Ghana 117
Eritrea 108
Cabo verde 102
Guinea Bisau 71
Zambia 65

Cuadro y mapa realizados con base en datos de de United Nations database, POP/DB/MIG/Stock/Rev.2017

La estadística de Naciones Unidas sólo responde a las migraciones registradas, por lo que la cifra antes mencionada no representa la totalidad de las y los africanos sin papeles en Francia. De acuerdo con datos del Centro de Observación de la Sociedad, en 2018 había cerca de 300,000 sin papeles y cada año se regulariza a aproximadamente el 10% de esta población (un porcentaje similar es deportado o regresado al país europeo por el que entró).

Sin embargo, en esta cifra no se especifica su nacionalidad, por lo que no es posible determinar cuántas y cuántos sin papeles son africanas o africanos. A pesar de esto, es muy común que en los medios franceses e internacionales se vincule a las y los migrantes en Francia con poblaciones africanas, aun cuando, según datos de Naciones Unidas (2017), la mayor proporción de migrantes en el país proviene de Europa y América.

Elaboración propia con base en datos de United Nations database, POP/DB/MIG/Stock/Rev.2017

Contra el sistema de dominación

Los “chalecos negros” están rechazando el racismo de Estado y piden su regularización. “Ni calle ni prisión. Papeles y libertad” se puede leer en algunas de sus consignas. Aunado a esto, los “chalecos negros” condenan la colonización y los procesos y acciones contemporáneas de explotación encabezadas por algunas elites francesas en detrimento del desarrollo y seguridad de sus países de orígen, lo cual, argumentan, los han llevado a buscar mejores oportunidades de vida en otros espacios geográficos.

Actualmente juzgamos las migraciones de los pueblos del sur hacia los países occidentales sin considerar el constante e histórico saqueo, explotación y violencia cometidas por algunas elites del norte –en colusión con las del sur- en contra de nuestros territorios. Por esta razón, es necesario historizar las denuncias y luchas sociales de quienes, generalmente, son invisibilizados por el sistema, y es desde ese enfoque que debemos analizar las demandas de los “chalecos negros”.

Según la Convención Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, firmada y ratificada por Francia, la discriminación está prohibida en todas las circunstancias. En esta misma Convención se delimitan los derechos en materia de salud; acceso a agua, saniamiento y comida; educación; seguridad social y trabajo que deben ser garantizados para la población sin papeles (OHCHR, 2014). Los “chalecos negros” están demando que el Estado francés garantice sus derechos y les permita la residencia de acuerdo con las normas francesas. Rechazan la explotación y la discriminación que viven constantemente y denuncian las políticas clasistas que están vaciando una ciudad mientras hay personas durmiendo –y muriendo- en las calles.

Los “chalecos negros” cuentan con el apoyo legal de organizaciones, colectivos y asociaciones, porque sus demandas no sólo son ético-morales, sino que también se basan y sostienen en argumentos jurídicos, políticos, económicos y sociales. A mediados de julio, los “chalecos negros”, con el apoyo de la sociedad civil organizada, ganaron una pequeña batalla al demostrar que las detenciones de los manifestantes tras la toma de Panthéon fueron arbitrarias e injustificadas, pero esa victoria no significa el fin de sus demandas.

La lucha de los “chalecos negros” será díficil y compleja debido a que sus denuncias cuestionan las bases que permiten la reproducción de este sistema, el cual se caracteriza por ser violento, injusto, desigual, racista, sexista, xenófobo, entre otras. Además, la difusión de sus demandas ha sido escasa, porque los “chalecos negros” no sólo son los “sin rostro y sin voz” para la república francesa, sino para el mundo entero. A pesar de esto, su lucha sigue y sus denuncias deben ser escuchadas y conocidas, porque quizá de esa manera podrán articularse con otras luchas y así sacudir al sistema.

Fuentes consultadas

“Droit au séjour”, La Cimade, https://www.lacimade.org/nos-actions/droit-au-sejour/

“Régularisation de sans papiers: critères et procédures”, Jurifiable, https://www.jurifiable.com/conseil-juridique/droit-des-etrangers/regularisation-des-sans-papiers

  1. “Travail ‘au noir’, l’esclavage moderne des sans-papiers”, Droits devant, http://www.droitsdevant.org/spip.php?article489
  2. “Combien de sans-papiers?”, Centre d’observation de la société, http://www.observationsociete.fr/population/combien-de-sans-papiers-en-france.html
  3. “France’s Macron responds to yellow vests with promise of reforms”, BBC News, 25 de abril, https://www.bbc.com/news/world-europe-48059063?intlink_from_url=https://www.bbc.com/news/topics/cpzg2d6re0lt/france-yellow-vest-protests&link_location=live-reporting-story

Ayuso, Silvia. 2019. “Cientos de sin papeles ocupan el Panteón de París demandando su regularización”, El País, https://elpais.com/internacional/2019/07/12/actualidad/1562948509_976168.html

Chowdhry, Geeta &Rai, Shirin M. 2009. “The Geographies of Exclusion and the Politics of Inclusion: Race-based Exclusion in the Teaching of International Relations”, International Studies perspective 10, 1: 84-91.

Déat, Pierre. 2018. “Régularisation des étrangers en 2018: les conditions de la circulaire ‘valls’ meneurent”, 4eme Village de la LegalTech, https://www.village-justice.com/articles/regularisation-des-etrangers-2018-les-conditions-circulaire-valls-demeurent,27010.html

Faure, Alain. 2018. “Les « gilets jaunes », aux confins de la Révolution française et de l’individualisme post-moderne”, The Conversation, https://halshs.archives-ouvertes.fr/halshs-01952399/document

Grossman, Emiliano. 2019. “Francés Yellow Vests-Symptom of a Chronic Disease”, Political Insight, https://journals.sagepub.com/doi/pdf/10.1177/2041905819838152?casa_token=4Vq5Boht24gAAAAA:8IoA3d1rWR3V5wdHYwH5ToB_7-PuppQc9ilUFkSk8Qj8ozWmSWrOks-ZZsOlPuVjU8AMW5AcOr_Pl68

https://twitter.com/chapelledebout

Kane, Abdoulaye. Leedy, Todd H. 2013. African Migrations. Patterns and Perspectives, Indiana University Press, Bloomington and Indianapolis

Kimmelmal, Michael. 2018, “France’s Yellow Vests Reveal a Crisis of Mobility in All Its Forms”, The New York Times, 20 de diciembre, https://burnmorecoal.com/wp-content/uploads/2018/12/France%E2%80%99s-Yellow-Vests-Reveal-a-Crisis-of-Mobility-in-All-Its-Forms-The-New-York-Times.pdf

Mamdani, Mahmood. 2003. “Darle sentido histórico a la violencia política en el África postcolonial”, Centro de Investigación y Docencia Económicas, México, p. 48-68.

Mbele, Veli. 2016. “Racism and power, non-racialism and colourblindness: Illiminating the debate”, Pambazuka News, https://www.pambazuka.org/human-security/racism-and-power-non-racialism-and-colourblindness-illuminating-debate

Mbembe, Achille. 2013, Critica de la razón negra, París, Futuro Anterior & Nuevos Emprendimientos Editoriales.

OHCHR. 2014. The Economic, Social and Cultural Rights of Migrants in an Irregular Situation, ONU, Nueva York y Ginebra.

Quentel, Amélie. 2019. “Qu’est-ce que le mouvement des ‘Gilets noirs’?”, Inrockultibles, https://www.lesinrocks.com/2019/07/17/actualite/actualite/qui-se-cache-derriere-le-mouvement-des-gilets-noirs/

Recamier, Mariana, 2018. “Chalecos amarillos, nuevo símbolo de protesta”, Reporte Índigo, https://www.reporteindigo.com/latitud/chalecos-amarillos-nuevo-simbolo-de-protesta-francia-aumentos-gasolina-descontesnto-desactivacion/

United Nations, Department of Economic and Social Affairs. Population Division (2017). Trends in International Migrant Stock: The 2017 revision (United Nations data

[1] Territorio de Ultramar.

** Territorio colonizado en coalición con Gran Bretaña