Por: Daniel Silva

La crisis alimentaria que se hizo patente durante el año 2008, puso al descubierto una serie de acciones que diversos países de Europa, junto con la República Popular China, Estados Unidos de América y Arabia Saudita, principalmente, están emprendiendo en  diversas zonas del planeta: La adquisición de hectáreas en suelos fértiles con la finalidad de cultivar diversos productos, tanto para asegurar su soberanía alimentaria como para su venta en el mercado internacional.

Dichas adquisiciones se han realizado de manera predominante en regiones con arraigados pasados coloniales: América Latina, África y el Sudeste Asiático[1]. El interés por asegurar el control de los alimentos y la fertilidad de las tierras han generado espacios vitales para garantizar la continuidad de la reproducción del capital, recurriendo al despojo y fomentando la violencia.

Uno de los lugares en donde estas condiciones pueden advertirse con mayor claridad es la República de Malí, en África Occidental.  Este país, predominantemente desértico, cuenta con una región especialmente fértil: La cuenca por donde cursa el río Níger, en la región sur del país. Dicha región históricamente se ha encontrado habitada por diversos grupos dedicados a la agricultura de autoconsumo. Sin embargo, la fertilidad de la cuenca ha provocado diversos intentos por despojarles de sus tierras. Por otra parte, la región sur también cuenta con importantes yacimientos de oro (el tercer lugar de producción más grande de África, después de Sudáfrica y Ghana)[2]. Estas condiciones han provocado que, desde la época colonial, el gobierno francés comenzara una serie de despojos bajo la figura de las expropiaciones de “interés público” y la concesión de títulos de propiedad a particulares, mismas que continuaron después de la Independencia de Malí en 1960[3].

MALÍ Y LA CUENCA DEL NÍGER

FUENTE: esacademic.com

A partir de la década de 1990, con la flexibilización de los códigos de explotación minera por parte del gobierno de Malí (con ayuda de la Asociación Internacional de Fomento), aumentó considerablemente el número de empresas multinacionales interesadas en adquirir predios en la cuenca del Níger[4], tanto para la siembra de diversos productos agrícolas (principalmente arroz, sorgo, maíz y azúcar) como para la extracción de oro; cuya explotación ha estado a cargo principalmente de la compañía británica Randgold (que en el año 2018 se fusionó con la canadiense Barrick Gold, con fuerte actividad en América Latina, convirtiéndose así en la mayor multinacional minera dedicada a la extracción de oro en el mundo).[5]

En colaboración con el gobierno de Malí, las multinacionales han seguido una lógica simple: “Disuadir” a los pobladores para que cedan sus tierras y se vendan como fuerza de trabajo en los campos de cultivo y las minas, dentro de un proceso de acumulación de capital por despojo.[6]

Las empresas se han dirigido a regiones en donde se ha favorecido el desarrollo desigual a través de la expansión y fragmentación de los espacios por el capitalismo, tanto en el sistema mundo moderno como en el colonial. La vulnerabilidad resultante en las mismas, fomentada por la adopción de valores culturales hegemónicos, ha facilitado la penetración de formas predatorias de explotación y despojo de los recursos, cuyas ganancias en aumento se quedan en manos de privados. Sin que el grueso de la población se vea beneficiada (De los casi 20 millones de habitantes que tiene Malí, cerca del 50% vive bajo el umbral de la pobreza).

Tal situación ha producido efectos ambiguos en el caso particular de Malí. Por un lado, la propaganda gubernamental y de las compañías extranjeras han convencido a ciertos grupos de la cuenca del Níger de vender sus tierras y emplearse en las minas de oro y los campos de cultivo; mientras que en otros sectores han despertado un profundo rechazo que se ha traducido en un importante foco de resistencia, un espacio “negativo” para el capital (al constituir un movimiento por la reivindicación de la tierra y la soberanía alimentaria), como respuesta a la forma violenta del despojo[7]. En el año 2012, estalló un enfrentamiento armado de grupos árabes y tuaregs (que habitan la región norte del país) contra el gobierno central de Malí (cuyo aparato administrativo se encuentra en la región sur). Como consecuencia de la segregación que el poder central ha ejercido sobre los grupos del norte, favoreciendo y concentrando el desarrollo económico en el sur, el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad  (MNLA) por un lado, y Ansar Dine (“Defensores de la Fe”) por otro, se han rebelado contra el Estado: El primero pugnando por la separación de la región norte de Malí (Azawad, que aunque mayoritariamente desértica, es probable que albergue reservas de petróleo, gas y uranio. Razón por la cual el gobierno de Malí se niega rotundamente a conceder la independencia a la región); mientras que Ansar Dine, apoyado por Al-Qaeda, busca tomar el control en todo el país e implantar la sharia (ley islámica).[8] Cerca del 80% de la población es musulmana sunita.

MALÍ-AZAWAD. LOS RECURSOS Y EL CONFLICTO

FUENTE: flancosur.com

En respuesta, desde el año 2013 una misión de mantenimiento de la paz de la ONU (MINUSMA) en conjunto con tropas del ejército francés, se han apostado en el territorio de Malí bajo el pretexto de combatir y contener a los grupos rebeldes. Sin embargo, dicha presencia se ha dado principalmente  en la región sur del país, a lo largo de la cuenca del Níger (donde se encuentran los yacimientos mineros y los campos agrícolas de las multinacionales). Un claro movimiento de protección del capital extranjero.

LAS POSICIONES MILITARES

FUENTE: Departamento de Seguridad Nacional (DSN). Gobierno de España.

 

Como resultado, se ha producido un ambiente de tensión entre grupos vecinos, que están a favor y en contra del desalojo y privatización de las tierras de la cuenca. La violencia del despojo y la segregación como origen de la violencia étnica. Aquí la globalización, como creadora de relaciones sociales basadas en los valores universales de la hegemonía del capital, enfrenta dificultades estructurales para armonizar las contradicciones de su propio sistema; a tal grado, que al desestabilizarse el clima político a nivel nacional a causa de un golpe de Estado en el año 2012, la principal compañía interesada en la adquisición de predios para la cosecha de azúcar (de capital estadounidense) termina por abandonar el proyecto, para ofrecerlo en Nigeria.

De cualquier forma, la intromisión de los valores culturales del capital ya ha dividido a la población. La violencia que acompaña la fragmentación del espacio[9] provoca reacciones igualmente violentas que difícilmente pueden ya desaparecer. Y en la medida que las contradicciones vayan agudizándose, la cultura que se ha insertado por parte del capital y los espacios negativos de resistencia locales continuarán ampliando su distancia, hasta un inevitable punto de quiebre. Una situación que va siendo cada vez más evidente en diferentes partes del mundo,  y que tiene en Malí un referente obligado.

 

[1] “El origen de las colonias modernas se encuentra en la expansión económica del sistema-mundo. En esta expansión, los estados fuertes centrales intentaron incorporar nuevas zonas a los procesos del sistema-mundo moderno. A veces se encontraron con unidades burocráticas lo suficientemente fuertes como para ser definidas como estados soberanos aunque no fueran lo suficientemente fuertes como para mantenerse fuera del sistema-mundo en expansión. Pero con frecuencia los estados militarmente fuertes (la mayoría ubicados en Europa occidental, pero también los Estados Unidos, Rusia y Japón deben ser

agregados a la lista) encontraron áreas en donde las estructuras políticas eran débiles. Para asegurarse la incorporación de tales áreas al sistema-mundo de manera satisfactoria, dichas áreas fueron conquistadas y se instalaron en ellas regímenes coloniales.

Las colonias desarrollaron internamente los mismos tipos de funciones que un estado soberano: garantizaban los derechos de propiedad, tomaban decisiones sobre el cruce de fronteras; organizaban los modos de participación política (casi siempre extremadamente limitada); aplicaban las decisiones sobre la fuerza de trabajo y decidían con frecuencia qué tipos de producción iban a perseguirse o favorecerse en la colonia. Pero de hecho, el personal que tomaba estas decisiones era abrumadoramente enviado por el poder colonial y no individuos de la población local. El poder colonial justificaba su presunción de autoridad y la distribución de funciones a personas del país “metropolitano” mediante una combinatoria de “razones”: argumentos racistas acerca de la inferioridad cultural e incapacidad de la población local; y una auto justificación sobre la función “civilizadora” que la administración colonial estaba llevando a cabo.” WALLERSTEIN, Immanuel. Análisis de Sistemas Mundo. Una Introducción, p. 40-41.

[2] https://www.ecured.cu/Malí

[3] “Este postulado estatal de pertenencia ha facilitado los acaparamientos de tierras, los cuales se han multiplicado en los últimos años. El Estado desaloja a las y los habitantes sin respetar ninguna disposición reglamentaria, y menos aún las convenciones internacionales y los derechos humanos. Ya sea en zona urbana, periurbana o rural, las y los habitantes se encuentran expoliadas de sus tierras y de sus viviendas en nombre de la urbanización, de las rehabilitaciones de barrios, de proyectos agro-industriales, en la mayoría de los casos mediante el uso de las fuerzas armadas.

De hecho, la corrupción, las relaciones de las élites con las administraciones y la justicia, además del uso de las fuerzas del orden, son las tres herramientas utilizadas por el Estado y los inversores en detrimento de las y los habitantes”. JACOVETTI, Chantal y KONÉ, Massa. “¡La tierra es nuestra! Por la función social de la tierra y la vivienda. Resistencias y alternativas”. Disponible en: https://www.agter.org/bdf/es/corpus_chemin/fiche-chemin-527.html

[4] https://www.ecured.cu/Malí

[5] REDACCIÓN BBC NEWS MUNDO. “Cuál es la mayor compañía minera de oro del mundo (y en qué países de América Latina está presente)”,  11 de octubre de 2018. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-45669396

[6] “Estos incluyen la mercantilización y privatización de la tierra y la expulsión forzosa de las poblaciones campesinas; la conversión de diversas formas de derechos de propiedad – c o m ú n , c o l e c t i v a , e s t a t a l ,e t c.–  en derechos de propiedad exclusivos; la supresión del derecho a los bienes comunes; la transformación de la fuerza de trabajo en mercancía y la supresión de formas de producción y consumo alternativas; los procesos coloniales, neocoloniales e imperiales de apropiación de activos, incluyendo los recursos naturales; la monetización de los intercambios y la recaudación de impuestos, particularmente de la tierra; el tráfico de esclavos ; y la usura, la deuda pública y, f i n a l m e n t e, el sistema de crédito. El estado, con su monopolio de la violencia y sus definiciones de legalidad, juega un rol crucial al respaldar y promover estos procesos”. HARVEY, David. El Nuevo Imperialismo. Acumulación por Desposesión, p. 113.

[7] “Desde que la violencia se instala en la sociedad, al servicio de determinadas relaciones sociales, toda violencia suscita siempre una actividad opuesta, y una violencia responde a otra. Por violencia se entiende entonces la aplicación de diferentes formas de coerción, que llegan hasta las acciones armadas, con el objetivo de conquistar o mantener un dominio económico o político, o de conseguir tales o cuales privilegios. En las sociedades divididas en clases antagónicas, la violencia domina tanto en las relaciones sociales como entre los países; las guerras internas (civiles) en un caso y las guerras externas (de agresión, unas veces de defensa, de independencia o liberación en otros) constituyen sus formas extremas.” SÁNCHEZ Vázquez, Adolfo. Praxis y Violencia, p. 6.

[8] NAVARRO, Iván. “Radiografía del Conflicto de Malí. Raíces, actores y procesos de paz”, 20 de agosto de 2015. Disponible en: http://cosal.es/radiografia-del-conflicto-de-mali-raices-actores-y-procesos-de-paz/

[9] “Podemos afirmar que el espacio es una relación social, pero inherente a las relaciones de propiedad (la propiedad del suelo, de la tierra en particular), y que por otro lado está ligado a las fuerzas productivas (que conforman esa tierra, ese suelo); vemos pues, que el espacio social manifiesta su polivalencia, su realidad a la vez formal y material. Producto que se utiliza, que se consume, es  también medio de producción: redes de cambio, flujos de materias primas y de energías que configuran el espacio y son determinadas por él. En consecuencia, ese medio de producción, producido como tal, no puede ser separado de las fuerzas productivas, incluyendo la técnica y el conocimiento, ni separado de la división social del trabajo, que lo modela, ni de la naturaleza, ni del Estado y las superestructuras de la sociedad.” LEFEBVRE, Henri. La producción del espacio, p. 141.

REFERENCIAS

  • DEPARTAMENTO DE SEGURIDAD NACIONAL (DSN), GABINETE DE LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO. GOBIERNO DE ESPAÑA. “Situación en MALI – 03.05.2019”. Disponible en línea: https://www.dsn.gob.es/en/actualidad/sala-prensa/situaci%C3%B3n-mali-03052019 (Consultado el 18 de agosto de 2019).
  • “Malí”. Disponible en línea: https://www.ecured.cu/Malí (Consultado el 15 de Agosto de 2019).
  • FLANCO SUR. Seguridad y Defensa del Magreb y África Occidental. “Azawad, ¿un nuevo país en el Sahel?”, 13 de abril de 2012. Disponible en línea: https://flancosur.com/2012/04/13/azawad-un-nuevo-pais-en-el-sahel/ (Consultado el 17 de agosto de 2019).
  • “Geografía de Malí”. Disponible en línea: https://esacademic.com/dic.nsf/eswiki/523586 (Consultado el 16 de agosto de 2019).
  • HARVEY, David. El Nuevo Imperialismo: Acumulación por Desposesión, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. Buenos Aires, 2005.
  • JACOVETTI, Chantal y KONÉ, Massa. “¡La tierra es nuestra! Por la función social de la tierra y la vivienda. Resistencias y alternativas”. Collection Passerelle, núm. 10, marzo de 2014. Disponible en línea: https://www.agter.org/bdf/es/corpus_chemin/fiche-chemin-527.html (Consultado el 17 de Agosto de 2019).
  • LEFEBVRE, Henri. La producción del espacio, Capitán Swing Libros. Madrid, 2013.
  • NAVARRO, Iván. “Radiografía del Conflicto de Malí. Raíces, actores y procesos de paz”, 20 de Agosto de 2015. Comité de Solidaridá con América Llatina Asturies. Disponible en línea: http://cosal.es/radiografia-del-conflicto-de-mali-raices-actores-y-procesos-de-paz/ (Consultado el 15 de Agosto de 2019).
  • REDACCIÓN BBC NEWS MUNDO. “Cuál es la mayor compañía minera de oro del mundo (y en qué países de América Latina está presente)”, 11 de octubre de 2018. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-45669396 (Consultado el 18 de Agosto de 2019).
  • SÁNCHEZ Vázquez, Adolfo. “Praxis y Violencia”, en Filosofía de la Práxis, Editorial Grijalbo. México, 1967.
  • WALLERSTEIN, Immanuel. Análisis de Sistemas-Mundo. Una Introducción, Siglo XXI Editores. México.
  • WHY POVERTY? [THE WHY]. (2013, Marzo 12). La Carrera por la Tierra. [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=fPVBI-BqWd8